Las cremaciones en la actualidad cada vez se hacen más famosas en algunos países, aunque las razones probablemente se deban a varias circunstancias como poder sentir más de cerca al ser querido fallecido, por creencias o deseo de la persona fallecida o por algunos factores económicos que la familia no pueda costear o incluso ecológicos.

Pero lo cierto es que, una vez que la decisión sea tomada, en muchas ocasiones los familiares pueda que posean la incertidumbre sobre qué hacer con los restos de las cenizas de su ser querido. Debido a esto les mostraremos algunas opciones sobre ¿Qué se pueden hacer con las cenizas?

Opciones sobre ¿Qué hacer con las cenizas funerarias?

Esparcirlas en el mar

Esta siempre ha sido una práctica muy habitual en todas las culturas a lo largo de la historia. Antes se decía que las familias Vikingas se embarcaban no sólo para esparcir las cenizas de algún familiar, sino también para solucionar asuntos relacionados con la herencia.

Guardarlas en una joya tras la cremación

En la actualidad cada vez esta práctica se vuelve más habitual en diferentes familias. A día de hoy existen muchos productos que sirven para depositar las cenizas, los más usados son pulseras, pendientes, collares, entre otros. Solamente se necesita una joya que sea totalmente adecuada o que posea el espacio suficiente para depositar toda la ceniza, de esta forma se podrán llevar a donde sea.

Conservarlas en una urna

Una vez que se realice la cremación, las cenizas son entregadas a los familiares en una urna, pero después los mismos podrán decidir qué hacer con ellas. Por lo general las cenizas se retiran de la urna y se depositan en otra que posea un modelo o diseño diferente y más llamativo, lo más común es que se usen urnas de colores y de diferentes materiales, aunque también existen unas biodegradables que se pueden dejar ubicadas en el mar o en montañas.

Plantarlas en un árbol

Es también una opción muy común en la sociedad moderna, lo que más se ve, es que las cenizas las plantan junto a un árbol en el jardín, depositadas o esparcidas en una urna biodegradable.

Encargar un retrato

Es considerada una práctica muy poco usual, pero recomendada. Solo se debe encargar un retrato familiar del difunto, para ello se hace una mezcla de las cenizas con el óleo, de esta manera no sólo se inmortalizará su imagen, sino que el lienzo también quedará totalmente impregnado por el mismo.

Depositarlas en un columbario

Es una opción común y además es la única que la iglesia católica le otorga aprobación. Si prácticamente eres católico o el difunto lo era, esta es sin duda la única opción que compagina con la actual doctrina de la iglesia católica, la cual no acepta por ningún concepto el esparcimiento de las cenizas en otro sitio que no sea el camposanto.

Crear un diamante a partir de las cenizas

Quizás esta sea la opción más llamativa o novedosa que pueda existir. Es una técnica prácticamente reciente, aunque ya lleva algunos años en uso. En la actualidad se pueden conseguir compañías que se dedican a realizar este proceso que por lo general suele durar unas cuantas semanas, ya que los materiales deben compactar muy bien para que el resultado final sea un diamante único e irrepetible.

Este proceso básicamente consiste en purificar al máximo las cenizas, extrayendo de las mismas el carbono, a partir de ahí se someterá a un proceso extenso a altas temperaturas, hasta que se vaya generando el diamante, al estar listo este se deberá pulir para poderse lucir.